ARTICULOS, NUESTRA ESCUELA

¡FUERA VIRUS!

Cada año, al comenzar  el otoño, los primeros virus llegan a la escuela dispuestos a quedarse a pesar de no haber recibido invitación alguna.
A continuación, vamos a hablar de los dos virus que producen las infecciones más comunes en las Escuelas Infantiles en los últimos años: la gastroenteritis y el “boca-mano-pie”.
LA GASTROENTERITIS
Cuando observamos en nuestros alumnos,  la aparición de episodios de diarreas, malestar e inapetencias a la hora de comer, nos hace sospechar que tal vez pueda estar incubando un proceso de gastroenteritis.
La gastroenteritis, es una infección de estómago e intestino que se manifiesta sobre todo con náuseas, vómitos y diarrea (deposiciones blandas o líquidas muy frecuentes). Además de estos síntomas, esta infección causa dolor de tripa, cólico con retorcijones, inapetencia, malestar general y en ocasiones, fiebre más o menos alta.
Para prevenir la gastroenteritis hay que extremar la higiene:
          Usar guantes para cambiar al niño
          Desinfectar el cambiador
          Lavarse las manos después de ir al baño
          Dejar los pañales sucios en recipiente cerrados
Para tratar esta enfermedad se aconseja:
          Consultar  con su médico siempre que en el niño aparezcan vómitos y diarrea
          Cuando el pequeño no tolera los líquidos y está decaído, hay que aportarle el agua y la sal que pierde a través de los vómitos y las diarreas
          Evitar los alimentos grasos (carnes rojas, embutidos, etc.) y dulces (chocolate, pasteles, bollería, etc.).
EL “BOCA-MANO-PÍE”
La infección por este virus y otros gérmenes de la misma familia es una enfermedad común y muy contagiosa. La mayoría de las veces, la infección comienza en la garganta y después se propaga a otras partes del cuerpo, llegando a causar un exantema de manos, pies y boca en la mayoría de los casos.
Afecta sobre todo, a niños menores de cinco años, pero también pueden contagiarse personas adultas. Las vías de transmisión de la enfermedad boca mano-pie son la aérea, a través del contacto directo con una persona que posea el virus, o a través de las heces.
El niño afectado, puede contagiar a otros a través de pequeñas gotitas de aire que libera al estornudar y/o toser, así como al tocar utensilios de uso común como los juguetes.
Algunos de los síntomas que suelen aparecer son:
          Dolor de garganta
          Fiebre y malestar general
          Aparición de ampollas en la boca, en las manos y en los pies y, a veces, en otras partes del cuerpo que son rozadas por el pañal, como los genitales o las nalgas.
Para prevenir la enfermedad es aconsejable:
          Lo más efectivo es mantener un buen hábito de higiene, lavando las manos con agua y jabón, especialmente después de ir al cuarto de baño.
          Para reducir los riesgos de contagio es recomendable desinfectar con frecuencia las superficies y los objetos que usen los niños de forma habitual, incluyendo los juguetes.
          Evitar aproximarse a personas que tengan el virus porque es altamente contagioso.
Tratamiento de la enfermedad:
A los primeros síntomas, hay que consultar con el pediatra  y que sea él quien aconseje cómo tratar la infección.
Ante la inquietud por estos virus tan comunes, y dado que los niños están con otros compañeros de la misma edad, desde la escuela infantil debemos recordar a los padres que cuando un niño comienza  con episodios de diarreas y/o vómitos,  malestar, fiebres y/o exantema, tiene que ser llevado al pediatra y que el doctor, tras su observación, es quien debe elaborar un informe declarando que el niño puede asistir a la escuela sin riesgo de contagiar a sus compañeros  y/o a sus profesoras.

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